lunes, 19 de septiembre de 2016

La toma de decisiones- Capítulo 9

La toma de decisiones

¿Qué es una decisión?
Una de las actividades que repetimos con mayor frecuencia a lo largo de nuestra vida es la toma de decisiones. Pero, nuestras decisiones no siempre son sometidas a reflexión seriamente. En algunas ocasiones no somos conscientes de la manera en que todas nuestras decisiones han sido tomadas ya.
En una decisión hay muchas cosas implicadas. Decidir es una cuestión de armonía personal, significa que nuestras emociones se hermanan en la forma más productiva.
Las organizaciones también viven cotidianamente movidas por decisiones que se suceden sin interrupción. Con frecuencia, la operación cotidiana de las organizaciones y los cambios que se trata de implantar en ellas encuentran numerosas dificultades. Sin embargo, se hubieran podido evitar con el simple hecho de involucrar a todos los interesados y los afectados en la toma de decisiones correspondiente. Otras situaciones humanas afectan también de manera importante a la toma de decisiones. Las personas acudimos a las organizaciones plenamente deseosas de aportar nuestros recursos. Cuando las cosas suceden de manera distinta a la esperada y experimentamos la sensación de que nuestro talento está siendo desaprovechado, nos encontramos ante la disyuntiva de aceptar que la organización puede funcionar muy bien sin nuestra participación o bien, para no salir tan lastimados, empeñarnos en demostrar que lo que se nos propone es un error que se convertirá en fracaso.
Muchas veces los problemas no se resuelven en la forma adecuada porque, en el análisis de los mismo y en el proceso de la toma de decisiones que lleva consigo, los responsables de enfrentar las dificultades carecen de la visión del sistema en el que pretenden incidir.
Dentro de una organización tradicional, los niveles de decisión están estrechamente vinculados con los niveles jerárquicos de las personas. Sin embargo, en las últimas décadas esta concepción ha ido cambiando radicalmente, ya que se ha comprobado que las personas con mayor jerarquía no necesariamente son las que conocen mejor los problemas operativos de las organizaciones, ni las decisiones individuales son las más creativas y eficaces.
Sea cual sea el proceso elegido, los pasos que generalmente se siguen en la toma decisiones son los siguientes:
1)    Determinar cuál es el sitema sobre el que se pretende establecer una decisión.
2)    Determinar quiénes serán idóneos para tomar las decisiones.
3)    Identificar las opciones o alternativas
4)    Identificar los atributos u objetivos relevantes
5)    Establecer algún mecanismo de ponderación de dichas alternativas.
6)    Elegir entre las alternativas aquella que mejor nos conduzca a los objetivos propuestos.
7)    Verificar el impacto de la decisión tomada para identificar los posibles ajustes que se requiera instrumentar.
Al parecer, la desconexión entre las emociones y la razón nos conduce a una situación en la que no podemos traer de nuestra memoria emocional los recuerdos asociados con la valoración que hemos hecho anteriormente de la misma o de situaciones similares.
La inteligencia no es capaz, por sí sola, de ayudarnos a lograr el éxito en nuestros negocios, nuestras actividades o en nuestra vida. Más importante que ella es la manera como logramos armonizar las emociones y la razón. Ser inteligente no es una garantía de éxito. Todas nuestras interpretaciones de lo que sucede a nuestro alrededor o de nosotros mismo surgen dentro de un cierto estado emocional que nos recuerda cómo nos hemos sentido previamente ante esa misma situación, o ante situaciones análogas, lo cual influye en la manera como interpretamos.
El éxito en la vida laboral y familiar es para aquellas personas que son capaces de tomar las decisiones acertadas en todos esos campos, gracias a su aptitud para interrelacionarse y para manejar adecuadamente sus estados emocionales.
La inteligencia emocional se basa en la habilidad de la persona para identificar sus propios estados emocionales, en la habilidad para manejarlos, para automotivarse, para reconocer emociones en los demás y para establecer relaciones interpersonales.

Las técnicas para decidir proporcionan una guía sobre los pasos que se deben seguir para tomar la decisión correcta. Mencionaremos algunas de las más utilizadas:
1)    Entrevistas a expertos que son considerados como tales por su amplio o profundo conocimiento sobre un tema en particular. Se obtienen nuevas perspectivas.
2)    Análisis de tendencias que siguen los fenómenos sobre los cuales pretendemos decidir.
3)    La técnica Delphi ( o Delfos), que consiste en presentar a un grupo de expertos las posibles alternativas ante una situación determinada, sin que ellos tengan accesos a comentar entre sí sus puntos de vista en relación con las posibilidades de elección. Se repite el ciclo de tres a cinco veces para que el grupo llegue a una sola posición en conjunto.
4)    La técnica TKJ se emplea para detectar posibles causas de los problemas, así como para proponer soluciones a los mismos (tarjetas donde expresan puntos de vista, sobres).
5)    El árbol de decisiones consiste en diagramar los eventos posibles que se desencadenarían a partir de cada una de las alternativas que consideramos para solucionar un problema determinado.
6)    Otros: Jerarquización analítica, diagramas de influencia, modelos probabilísticos, etc.
Los avances recientes en computación han permitido el desarrollo de simuladores automatizados. Esto facilita la toma de decisiones, ya que sin necesidad de probar en la realidad los cambios y esperar para observar qué es lo que sucede con ellos.
Los mejores métodos de la toma de decisiones son aquellos que disminuyen al máximo los riesgos de: 1) analizar equivocadamente el problema y sus causas 2) generar conflictos entre los integrantes 3) afectar negativamente la autoestima de los miembros 4) propiciar ineficiencia o improductividad 5) elevar los costos de operación.
Los estilos de toma de decisiones son: autoritario, administración participativa, decisiones por mayoría, cabildeo, consenso o unanimidad y concordancia (el estilo más efectivo).
Decidir es una fuente de poder y quizá esto sea lo que más atemoriza a muchos de los directivos de nuestras organizaciones. Experimentar la competencia constituye un elemento necesario para propiciar en los seres humanos la confianza en sí mismos, que es indispensable para asumir riesgos.


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